fotos de travestis negras

▷ Fotos de Travestis Negras y Mulatas ❤ GRATIS ❤ Recopilacion trans

Hola amigos! Hoy vamos a poner una recopilacion de las mejores fotos de travestis negras desnudas. Tenemos imagenes muy actuales (del 2019) de transexuales de ebano mostrando sus grandes pollas y sus huevazos negros. Hemos hecho una seleccion de imagenes de trans negras que espero que os guste. Recordad que si en algun momento os poneis super cachondos teneis a vuesto servicio el mejor chat con cámara web en webcam travestis. Pero ahora hablemos de lo que toca. Adelante.

Fotos de transexuales negras

Si eres seguidor de nuestra pagina sabras que normalmente intentamos poner el máximo numero de galerias con fotos de travestis negras y mulatas

En está ocasión tambien lo hacemos pero enfocado a trans negras.

Va a ser una galeria especial donde gozaremos con cuerpos negros de grandes pollas.

La primera es una transexual cachas, bastante musculosa, está fuerte como un culturista pero con figura de shemale y ebony, osea una mulata de las buenas

Comenzamos esta recopilacion trans

Esta mujerzota con pene que veis aqui es Natalia Coxxx, una transexual muy musculosa y de piel firme. Puede parecer una mujer cachas de esas que se entrenan todo el dia en el gym. Es una trans verdadera, autentica. La verdad es que da bastante morbo follarse una ts de estas caracteristicas

Travesti negra desnuda

Travesti negra musculosa

Travesti negra musculosa desnuda

Travesti negra musculosa se toca la polla

Mas fotos de esta trans desnuda

A Natalia le gusta mucho presumir de sus musculos y de su cuerpazo en forma. Va mucho al gimnasio y le gusta seducir a chicos jovenes.

Natalia Coxxx

Ven aqui chavalin! -Le dice Natalia al chico joven. Mira mi culo sexy. Es atractivo a que si?

Natalia Coxxx se desnuda

La recopilacion de trans negras continua!

Ven aqui chico. Ahora te voy a dar un poquito de tranca lechera negra- Y le folla la boca

Natalia Coxxx recibiendo mamada

Eso es! Tragatela toda entera mi amor. Chupame bien el capullo como si se tratase de un biberon – Le dice

A Natalia Coxxx le hacen una mamada

Muy bien amorcito, lo estas haciendo muy bien. Agarrame bien la base del pene y saboreala como si fuera un rico helado de chocolate

Chupada de polla

La trans negra le hace una chupada de polla

Mientras esta degra esta d3snuda con su musculoso cuerpo al descubierto, le hace una felacion
Vaya chupada de polla. Le ha puesto tanto empeño que Natalia decide mamarle el ciruelo a el tambien, para que goze de su dulce boca y de sus calientes labios succionadores

Natalia Coxx chupando una polla

Que sabrosa la tienes. Ahora vamos a pasar a las cosas serias. Pon el culo en pompa que te voy a penetrar con mucho amor

Travesti negra enculando a chico

Y  ahora mas adentro. Vas a sentir mi gran verda hasta el fondo de tu ano mientras te la meto con ritmo, un dos, un dos, bombea mi culo con mis musculadas nalgas negras. Que bueña recopilacion de folladas nos esta quedando!

Natalia Coxxx enculando a un chico

Hay que ser muy valiente para montarselo con esta trans. Te puede destrozar con su fuerza y su miembro de grandes dimensiones, te deja empalado como a un pollo mientras gimoteas de placer

Transexual Natalia follando un culo virgen

Vemos como su culo virgen es desvirgado por esta potente travesti musculosa negra. Que delicia de trans!

Aunque quizas pienses que es demasiado musculosa y le quita feminidad. Yo no lo creo. Pero aqui va otra travesti sin nada de ropa enseñando su gran pene:

Travesti negra desnuda enseñando su polla

Travesti negra desnuda

Quizas quieras ver más de cerca estas fotos de su pollon. No pasa nada! Aqui van unas cuantas imagenes de esta polla negra tan grande

Polla negra de transexual desnuda

Pollon negro de travesti de ebano

Pero lo mejor es cuando nos pone el culo en pompa chicos. Menudas nalgas y huevazos para ponerla en cuatro patas y follarsela toda la noche

Travesti negra de gran culo

Oh dios! Que gran culo. Pero todavia no se acaba esta galeria de transexuales negras. Vamos a ver más fotos que son gratis jeje

Muchas imagenes de transexuales negras desnudas

Aqui podemos ver a la transexual negra Megan Porter siendo enculada. No es musculosa como la trans de antes pero si que tiene una buena dotacion

Travesti negra enculada

Megan Porter follada

Y ahora me vas a hacer una buena mamadita para que disfrute con mucho gustito. El chico joven se la fela muy pero que muy bien, una sabrosa polla negra es apetitosa..

Transexual negra Megan Porter

La recopilacion de trans negras continua

Y seguimos con nuestra coleccion de black tgirls (chicas con rabo negritas) desnudas

Travesti negra de gran polla

Te has puesto cachondo con este articulo. Pues que sepas que en nuestro chat tambien tenemos trans negras. Solo has de pinchar en la foto de abajo y podras conocerla:

chat transexual por cam

Esperamos que hayas disfrutado de esta galeria de transexuales negras en pelotas. Tambien puedes echar un ojo a este articulo con fotos de travestis desnudas, donde encontraras mas imagenes excitantes de trans

Actualizacion:

Hola que tal como estais todos amigos de las trans! Hoy os traemos un espectacular post con las travestis mas jovenes y guapas de la actualidad. Chicas con pene jovencitas que no tienen mucha experiencia y que te necesitan para desvirgar su culito virgen

Travestis muy jovenes sin experiencia

Aqui os ponemos las fotos completamente gratis de trans jovencitas, algunas nacidas en el 2000! Con solo 18 años ya estan esperando que las enculen y se las follen con muchas ganas!

Quieren aprender, os vamos a poner primero las delgadas a ver que os parecen y nos dais vuestra opinion

Imagenes de ebony transex

Hemos buscado por internet chicas con pene delgadas, una buena seleccion para que disfrutes de las mas guapas

Las hay de todos tipos: morenas, rubias, con el pelo rizado, liso, con pelo corto.. y tambien de todas las razas: negras, mulatas, asiaticas..

Esta es nuestra clasificacion de las mejores, pero estamos abiertos a que nos envieis mas fotos de cachondas que te gusten y aqui las publicaremos.

Que rico es tener una transexual joven poniendo el culo completamente en pompa para encular su trasero sin parar toda la noche y el dia

Las asiaticas de 18 años delgadas y maquilladas perfectanente estan muy solicitadas en el mundo de las amantes de las trans. He oido algunas expwriencias de gente que se va a Tailandia y por muy poco dinero te lo puedes montar con dos o tres a la vez.

Son las famosas ladyboys que a muchos hombres les gustan. Las manejas facilmente porque pesan poco, son muy muy delgadas. Ideales para tios activos que buscan dominarlas y hacerlas sus esclavas desvirgando sus estrechos anos.

Para los hombres mas activos os recomendamos las transexuales negras. Suelen tener un gran pollon ya que estan geneticamente bien dotadas. Aunque un gay pasivo o bisexual o simplemente amante de las transgenero tambien se lo puede pasar muy bien no solo recibiendo, sino dando.

Los culos de estas negritas son generalmente carnosos y de gluteos grandes y gruesos. Por eso estas no son una mala opcion para descargar tu leche dentro de ellas

Por que transexuales negras de culo virgen

Porque si no lo habeis hecho debe de ser una gozada penetrar esos culos estrechos que nunca antes han sido usados para follar. Da mucho morbo porque aunque tengas una polla estandar de 18 centimetros para ellas eso es muchisimo pues son principiantes.

Se ponen a jadear incluso a gritar de dolor mientras tu las das doble racion de rabo. Aqui unas imagenes mas de bellas y hermosas trans listas para ser sodomizadas

Transexuales mulatas y pasivas muy bonitas

Seguimos con esta coleccion de fotos dando un repaso por las travestis pasivas. Mira que culitos mas ricos. Cual de todos te gusta mas?

Mi sueño es estar con alguna de ellas, le estaria dando carne en barra todo el dia. En Barcelona son dificiles de encontrar, la mayoria son de 22 a treinta y pico de años, que estan muy bien cuando quieres ser dominado adoptando un rol de esclavo. Hay gente que hasta les gusta ir vestidos de cuero, atados y cumpliendo los deseos de una transexual dominadora que te folla la boca y te la tragas hasta la garganta y no puedes hacer nada por defenderte porque estas maniatado de rodillas o con unas esposas que te impiden defenderte

Donde de conocer trans negras jovenes y delgadas

Bueno, si eres de la ciudad condal te recomiendo que mires nuesto articulo de travestis barcelona. En el encontraras trans de todo tipo que puedes conocer en persona. En vivo y en directo sin censura!  Escoge las que mas se adapten a tus gustos y a follar o ser follado!

Vamos a mostraros unas poquitas mas de estas feminas delgaditas para los que os habeis quedado con mas ganas.

Son guapas verdad? Algunas estan de toma pan y moja. Ideales para zumbartelas o que te violen el culo virgen si tu tambien eres principiante.

Es mejor que vayas poco a poco. Con las que tienen 17 cm o 18. Luego vas aumentado progresivamente los centimetros del pene hasta llegar a las que tienen 24 centimetros de carne. Gozaras muchisimo probando nuevas pijas con las que disfrutar

Actualización: Debido a la gran avalancha de visitas que ha traido este articulo con fotos de travestis negras os ponemos unas cuantas mas para que gozeis de verdad. Aqui van unas cuantas imagenes que nos parecian dignas de comentar y en las que hemos puesto nuestras opiniones e impresiones de semejantes bestias negras de ebano:

 

foto de travesti negra
Mirad esta hermosura. Una diosa de ebano que nos recibe con su sensual camison abierto y sus sexys medias negras. A que te gustaria estar en la cama con ella ahora mismo cierto?
foto de travesti negra
La trans gira su culito para que lo podamos ver todo con nalgas grandes y respingon. Esta preparada para una sesion de sexo contigo, mira con que ganas se quiere desnudar
foto de travesti negra en tanga
Desde este angulo podemos ver su culo en el cual solo lleva puesto un tanga blanco muy fino y pequeño. Tiene ganas de que la enculen bien rico y dar mucho placer a los hombres
fotos de travesti negra desnuda
Ya la tenemos desnuda en todo su esplendor. Mirad sus pechos deliciosos con pezones oscuros y su dulce polla aparece medio dormida entre sus piernas con el capullo jugoso
foto de travesti negra en pompa
Ya la tienes en una buena postura, con su culo en pompa y los huevos depilados colgando. Ahora has de ser tu el que la encule con mucha fuerza para sentir el maximo placer…

Hemos pensado que tal vez no sean tus favoritas las trans negras de ebano sino que igual prefieres las que tienen rasgos de mulata con un pelin de tono de piel menos oscuro. Por eso os presentamos a Mia Isabella, una mulata que está potente y es de armas tomar. Aqui van algunas imagenes que añadimos a la galeria:

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Esperamos que os haya encantado el pollon de Mia Isabella y seguiremos actualizando esta seleccion con las mejores imagenes de trans negras para que os podais menear vuestra polla y os corrais encima de sus fotos!

Mirad que preciosidad de trans negra que nos acabamos de encontrar. Es muy bella y tiene una polla muy rica para gozar, un pollon grande descapullado que mas de uno desearia tenerlo en su boca. Ponemos todas las imagenes y luego lo las comentamos:

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Verdad que esta muy rica la nena? Pues para que no os quedeis con ganas de mas aqui publicamos algunas otras trans negras que nos han llamado la atencion, desde una muy sexy y sensual hasta una tatuada y con el glande hinchado a punto de echar leche

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Y con este delicioso culo en pompa os dejamos disfrutar hasta una nueva actualizacion. Estaros pendientes pues vamos a añadir bastantes mas fotos a la galeria. Desde mulatas ardientes hasta black shemales puras. Eso si, siempre seleccionamos las mejores y con mayor calidad.

Atención a la experiencia que tuvo Nacho, un chico joven lector nuestro que tuvo el placer de follarse a Ebony, una travesti negra amiga de su madre con la piel de color chocolate y muy apetitosa polla desnuda lista para gozar.

Como me follé a una transexual negra de gran culo

Nacho miró embobado a su madre, incrédulo en lo que acababa de decir. Entendió la premisa básica de lo que había sucedido, pero el razonamiento que ella debió haberle desconcertado por completo.

“¿Por qué? ¡¿Por qué harías eso?!” Suplicó, con voz ligera y desesperada.

Ella se encogió de hombros, mirándolo con una ceja levantada, masticando un bocado de su comida. “No veo cuál es el problema… ¿Aceptaste ayudarla?”

“Acepté ayudarla, pero no acepté eso. Ugh… No tienes ni idea de lo que has hecho.” dijo con un suave resoplido, mirando su plato y lanzando un trozo de penne, dando un mordisco.

“No, supongo que no.” Se reía con aire y sonreía alegremente mientras comía, disfrutando de su ignorancia en la materia.

Su vecina, y la mejor amiga de su madre, Ebony, acababa de entrar en la era moderna adquiriendo un ordenador portátil, y aunque esto por sí solo no le planteó a Nacho ningún problema, lo que su madre le ofreció sin duda lo hizo. Ebony era una imponente transexual negra con un culo más grande que el de Serena Williams y un par de tetas turgentes que se le marcaban en su escote ceñido, bien prieto, muy apetecible de tocar.

Ella se había rendido felizmente al número de móvil de Ebony Nacho para que si surgía algún problema relacionado con la tecnología, pudiera enviarle un mensaje de texto o llamarle para pedirle ayuda.

El propio Nacho era un tipo relativamente friki, desde que pudo recordar que había sido acosado en la escuela por su afeminamiento percibido con precisión. Este estatus de marginado social entre los chicos y su crecimiento en un mundo de tecnología en ciernes le había permitido deslizarse felizmente hacia un estilo de vida introvertido, gastando cada segundo que podía en su ordenador. Con el tiempo llegó a necesitar gafas, que sólo servían para enmarcar y acentuar sus ya femeninos rasgos.

Las cosas no habían sido tan malas desde que se mudó a la universidad. Mientras que aún luchaba por hacer amigos varones, encajaba muy bien con las chicas, un montón de la popular multitud de estudiantes de segundo año lo tomaban bajo su ala, adorándolo por sus involuntarios encantos femeninos. Aunque para su decepción ninguno de ellos estaba interesado en él de esa manera, se había convertido en una de las chicas. Lo que ciertamente venía con sus bonificaciones.

Para empezar, pudo pasar el rato con una de las escuadras de chicas más populares de la universidad, que al menos le había proporcionado protección de las que normalmente se meten con un novato como él. Eso y el gran número de mujeres hermosas dispuestas y, de hecho, deseosas de pasar tiempo con él hicieron que los matones estuvieran algo celosos de él. Si tan sólo conocieran su situación. Su vida era la zona de amigos. Todos lo amaban. Pero no de esa manera.

A los dieciocho años, Nacho no podía decir que había tenido una novia de verdad. Ciertamente nunca había intimado con una chica. Los límites de su experiencia en el mundo real eran las veces que había visto a sus amigos en pijama y ropa interior durante las fiestas de pijamas y después de las fiestas. Era algo, pero le dejaba sin compañía.

La ceniza sopló aire entre sus labios y sacudió su cabeza. “Lo que sea. Ya está hecho. Esperemos que sepa lo básico…” preguntó, con voz esperanzada mientras empezaba a comer de nuevo.

Su madre lo miró con mucho escepticismo.

Después de comer y de ayudar a limpiar la mesa, subió a su retiro, disfrutando del familiar zumbido de su ordenador mientras zumbaba en la vida, sus pantallas se iluminaban con imágenes cinematográficas mientras se cargaba. Puede que no fuera real, pero el confort que encontró en sus juegos, internet y las comunidades online le dieron paz y satisfacción.

Había estado sentado en su PC durante no más de diez minutos, poniéndose al día con sus suscripciones en YouTube cuando su teléfono sonó. No pensó en nada de eso, suponiendo que era una de las chicas en su grupo de chat de Facebook dejando caer una línea o publicando un enlace y cogió su teléfono, lo desbloqueó y miró a la pantalla oscura.

“Oye, ¿este es Nacho?”

Hizo una pausa al escuchar el mensaje, mirando entre el mensaje y el video en su pantalla. No reconoció el número, pero una creciente sensación de temor le dio una pista de quién sería.

“Oye, sí, ¿esta es Ebony?”

“Sí. Mi portátil no se enciende.”

Nacholey soltó un gemido y bajó la cabeza. Sus peores pesadillas se hicieron realidad, miró el reloj, no habían pasado ni quince minutos y ya estaba aquí. Soporte técnico.

“¿Está enchufado en la pared?”

“Es inalámbrico”.

Por el lado positivo, podría obtener algunas capturas de pantalla divertidas de esto, podría hacer reír a un par de sus amigos en línea. En el lado negativo, sin embargo, había una posibilidad muy real de que esta fuera su vida ahora.

“Eso significa que puede conectarse a Internet de forma inalámbrica. Todavía tiene que ser conectado para cargar. Debería haber venido con un enchufe”.

“Oh”. Una larga pausa.

“¡Hey, funcionó! Gracias Xx”

Puso los ojos en blanco y bajó el teléfono, volviendo a su suscripción. Se las había arreglado para entrar en un par de videos más sin ser interrumpido, pero en poco tiempo, su teléfono volvió a sonar.

“No se conecta a Internet”.

Debería haberlo visto venir. Puso su cara en las palmas de sus manos y se desesperó. ¿De quién fue la idea de conseguirle un portátil de todos modos? ¿Quién la había animado?

“Tienes que entrar en la configuración de la red, encontrar tu red y conectarte a ella”.

“¿No puedo encontrar mi red?”

“¿Quién es tu ISP?”

¿”ISP”?

Debió haber visto esa a una milla de distancia.

“Proveedor de servicios de Internet, como Comcast o AT&T.”

“No tengo una :-(“

Nacho dejó escapar un audible suspiro de frustración. Miró el reloj otra vez. Veinticinco minutos desde que su madre dejó caer la pelota y lo metió en este lío caliente.

“Puedes acarrear con nosotros hasta que consigas una. Tenemos una buena señal, deberías poder conectarte”.

Le envió el nombre y la contraseña de la red, le costó un poco más explicarlo, repitiendo el mismo terreno más de una vez, pero al final pareció hacerse a la idea.

“¡Gracias, cariño! Xx”

Sacudió la cabeza de nuevo y dejó el teléfono. Parecía que iba a ser una larga noche.

Video de transexuales negras bonitas y folladas

Mira como un hombre se folla a una bonita y joven transexual negra que había ido a una sesión de fotos desnudas solo para posar y que acabaron follando sin piedad por todos sus agujeros

Para su agradable sorpresa, su teléfono permaneció en silencio durante el resto de la noche. Tal vez había tenido suerte y había descubierto cómo manejar su nueva máquina. Aunque eso parecía muy poco probable. ¿Quizás él había tenido suerte y ella había renunciado a todo su asunto con la tecnología? De alguna manera no se sentía afortunado.

Su noche progresó al menos con una apariencia de normalidad. Las siguientes veces que su teléfono sonó, aunque sintió una punzada de miedo al comprobar la causa del zumbido, aunque afortunadamente, cada vez que resultó ser sólo uno de sus amigos en Facebook.

A medida que la noche se acercaba, dejó escapar un bostezo, inclinándose hacia atrás de su computadora mientras las pantallas se oscurecían y el ruido de su computadora, un zumbido de fondo que ni siquiera registró se desvaneció dejándolo en un espeluznante silencio. Se puso de pie y se estiró, abriéndose paso hasta el baño para prepararse para la cama.

Se paró frente al espejo, mirándose con sus ojos esmeralda medio cerrados y cansados mientras se cepillaba los dientes, con el cepillo de dientes en sus pequeñas y gráciles manos. Su pelo negro y negro de cuervo era tan largo que no llegaba a atarse en una cola de caballo, y caía alrededor de su rostro indudablemente femenino con sus delicados y suaves rasgos, su linda nariz, sus pequeñas orejas y sus labios carnosos, que en ese momento se retiraban para mostrar sus perfectos y blancos dientes mientras realizaba el practicado ritual de cepillarse los dientes.

Estaba bastante pálido, según se dice, y la mayor parte de la luz que recibía procedía de las pantallas de su ordenador, pero por mucho que le hubiera molestado, todos sus amigos habían insistido en que, de hecho, estaban celosos de su piel clara e impecable, lo que añadía una especie de bello contraste entre la ligereza de su piel y la oscuridad de su pelo.

Sólo llevaba sus calzoncillos, mostrando la forma suave que sus amigos envidiaban de alguna manera. Era de complexión ligera, con hombros estrechos que se inclinaban hacia adentro hasta una cintura delgada antes de curvarse hacia afuera en sus caderas bien formadas y sus largas y deseables piernas.

Sosteniendo el cepillo de dientes entre los dientes, miró hacia abajo a sus piernas, pasando la punta de sus dedos por ellas. Había pensado que la pubertad le daría finalmente la ventaja de la masculinidad que siempre le había evitado en sus primeros años, pero sus años de formación sólo le habían dado unos pequeños mechones de pelo por encima de su polla y por debajo de sus brazos. Su pecho, espalda, brazos y piernas permanecían suaves y sin pelo, otro aspecto al que sus amigas expresaban la injusticia de la vida.

No pasó ningún tiempo compadeciéndose en el espejo, ya lo había hecho bastante en su vida. Si bien era cierto que hubiera preferido un aspecto más masculino, una vida en este cuerpo le había llevado a bajar sus expectativas y se había contentado con su apariencia. Apenas la cúspide de la confianza en sí mismo, pero lo suficiente para salir adelante en el día a día.

Lavando su cepillo de dientes, lo puso en un vaso junto al lavabo y se enjuagó la boca, inclinándose para escupirlo en el lavabo antes de pararse y girar para hacer del baño. Pasó sus manos por su suave pelo, acolchando con los pies descalzos su habitación.

Con cautela, revisó su teléfono por última vez, pero se sintió aliviado al encontrar que no tenía peticiones de soporte técnico. Se sentó para relajarse, acurrucándose en el suave y acogedor abrazo de su lujosa y familiar cama. Suspiró cómodamente, intentando conectar su teléfono para que se cargara durante la noche, poniéndolo a su lado antes de dejarse llevar por el seductor sueño.

Al día siguiente procedió como tantos otros antes. Pasó la tarea más difícil del día, arrastrando su lamentable trasero fuera de la cama y procedió en piloto automático a través de su práctica rutina matutina. Los dientes. Lavarse. Ropa. Desayuno. Caminar. Universidad.

La universidad era, como suele ser un asunto sencillo y tranquilo. Se aplicaba a sus estudios y pasaba sus descansos en compañía de cualquiera de su equipo, charlando, riendo y generalmente disfrutando. Encontraba las risas y sonrisas de sus amigos encantadoras y cautivadoras, lo que a su manera le hacía sentirse un poco más solo, ya que sabía que su posición con ellos nunca pasaría más allá de los límites que ya sentía.

Estaba saliendo de su última clase al final del día, con una pesada bolsa colgada sobre un hombro cuando su teléfono sonó en su bolsillo. Esperaba que fuera uno de sus amigos, ofreciéndose a reunirse con él, o invitándolo a los suyos, pero la sensación fue efímera.

“Hola Nacho, mi internet estaba actuando raro así que le dejé mi portátil a tu madre, dijo que lo dejaría en tu escritorio para arreglarlo cuando llegaras 🙂 Xx”

Miraba la escritura en su pantalla con frustración, no tenía ningún plan, pero si lo hubiera tenido, ¡se habría interpuesto en su camino! Le molestaba. Una pequeña y minúscula parte de él había empezado a creer que estaba a salvo, que sus servicios informáticos no serían necesarios. Pero cada vez más se estaba dando cuenta de que esta podría ser su vida ahora.

Al entrar, le echó a su madre una mirada irritada, encogiéndose de hombros con su mochila de la universidad y tomando un trago antes de subir las escaleras. Cerró la puerta de su habitación un poco más fuerte de lo que pretendía, en un intento de transmitir su molestia por toda la situación.

Miró hacia su escritorio, con el ordenador apagado, y se sentó en un portátil. Era un modelo de nuevo aspecto, no una máquina de juegos sino un elegante y modesto portátil casero. Suspirando, abrió la lengüeta de su refresco y tomó un sorbo lento, mirando la máquina como si intentara hacerla y los problemas asociados a ella, se desvanecen.

Cuanto antes la arreglara y se la devolviera, mejor. Por su experiencia hasta ahora, probablemente sería un pequeño problema de todos modos.

Suspirando, resignado a su destino se sentó y abrió su portátil, presionando el botón de encendido mientras tarareaba en la vida. Vio como se iniciaba, cargando en la pantalla de Windows sin ninguna protección de contraseña para detenerlo. Tardó un poco en cargarse, el inicio parecía haberse ralentizado por algo. Después de tener que esperar, sorbiendo su refresco, hizo clic en abrir el navegador.

El navegador, Internet Explorer, tenía tal vez cinco barras de herramientas en la parte superior, oscureciendo casi la mitad de la pantalla, que se cargaba lentamente en un sitio web que no había visto antes, algún motor de búsqueda de tercera categoría que incurrió en media docena de anuncios emergentes que ahogaron el sistema.

Sacudiendo la cabeza, se puso a trabajar. Empezó a luchar contra los anuncios e instaló un navegador diferente, desde el cual luego instaló una serie de programas para buscar y eliminar el espía y el malware ofensivo mientras trabajaba para desinstalar toda la basura que había puesto en su PC.

Mientras esperaba que un escaneo para completar la curiosidad lo superó y se encontró preguntándose qué tipo de sitios web había visitado para acumular un número tan alto de problemas en tan poco tiempo.

Idly, con su cabeza descansando perezosamente en una mano, abrió su navegador de Internet y comenzó a desplazarse a través de la lista de sitios web y búsquedas en Internet;

“Chico follando; joven blanco; sexo con chico blanco; sexo con chico adolescente; definición twink; chico twink de pelo negro chupa pollas; adolescente twink de ojos verdes chupa pollas”.

Nacho encontró su boca abierta mientras miraba la creciente lista de términos y frases que lentamente se acercaban cada vez más a una descripción de él chupando pollas. Podía ver la progresión de su proceso de pensamiento, profundizando cada vez más en una lascivia que, extrañamente, tenía a las estrellas porno masculinas muy parecidas a él sirviendo pollas, casi adorándolas.

Tragó, con la boca seca al sentir que sus mejillas ardían de un rojo brillante en lo que estaba leyendo. Tuvo que ser una coincidencia, ¿no? ¿Que estuviera buscando a alguien tan parecido a él? ¿Y por qué en las escenas gays? Si ella estaba interesada en él al menos tendría sentido que buscara algunas películas porno normales?

Video porno de travesti negra en sesión de fotos eróticas

A la imponente trans negra color chocolate la masturban su gigantesco pollon, posiblemente la polla mas grande del mundo en 2020

Él borró la historia, optando por el método probado del tiempo de, ‘Nop. Voy a fingir que nunca vi eso y seguiré con mi vida como si todo estuviera bien. Esto está bien.’ y terminó de limpiar su computadora, agregando un par de programas para tratar de evitar que descargara más programas maliciosos.

Le había llevado cerca de una hora conseguir que su ordenador estuviera limpio y protegido y a pesar de ello encontró que sus pensamientos estaban llenos de curiosidad. No por el porno que había consumido en masa, sino por qué había estado buscando chicos como él.

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Sacudiendo la cabeza, apagó el portátil y cerró la tapa. No era nada. Se compuso con un último trago de su soda, metió el portátil bajo un brazo y bajó las escaleras. Encontró a su madre en el salón, pasando la tarde viendo la televisión antes de la cena.

“Arreglé su PC. Ella uh… hizo un número real en ella.” dijo, dando palmaditas con la mano al portátil bajo el brazo.

Ella lo miró y sonrió, agradecida. “Estoy seguro de que estará agradecida… Aunque…” hizo una pausa, mirándolo con un poco de culpa. Después de todo, ella le había provocado esto: “Tal vez debería tomar hasta después de la cena para arreglarlo… ¿Tal vez un par de horas más?”

Le parpadeó y se encontró sonriendo, asintiendo con la cabeza mientras dejaba el portátil a un lado. “Sí, sólo un par de horas más para arreglarlo”, dijo con sólo una sonrisa en su voz. ¿Unas pocas horas de paz garantizada sin la preocupación de que ella lo contactara para soporte técnico? Esa era una idea que podía respaldar.

Pasó la siguiente hora ayudando a su madre mientras preparaban una comida y la comían juntos, algo que raramente hacían ya que él comía tan a menudo en el piso de arriba junto a su PC, pero había un documental en la televisión que le llamó la atención y disfrutó viéndolo. Pero cuando terminaron de comer y la noche comenzó a dibujar, encontró su mirada regresando a la computadora portátil en un costado.

Probablemente podría decir que le llevó un par de horas más arreglarlo de nuevo, pasar casi toda la noche sin devolvérselo. Pero sabía lo mal que se sentía cuando tenía que estar sin Internet o su PC durante unas horas y sólo tenía que esperar que la protección que había puesto en el lugar parara cualquier repetición.

Cuando su madre empezó a limpiar después de la cena, le explicó que iría y devolvería el portátil a Ebony, recibiendo un asentimiento casual en respuesta. Se puso los zapatos y se metió el portátil bajo el brazo y miró de reojo a su abrigo. Hacía bastante frío fuera, pero ella estaba sólo al lado. Sólo tenía que ser rápido.

Salió en el crepúsculo de la noche y se dirigió a sus vecinos a través de la valla. A Ebonys. La había visto muchas veces a lo largo de los años, ya que ella venía a menudo a visitar a su madre para hablar y ponerse al día. Bajaba regularmente de una sesión de juego para encontrar a Ebony y a su madre sentadas alrededor de una mesa, partiendo una botella de tinto y hablando. ¿Ella lo había estado mirando de alguna manera en particular? ¿Dimensionándolo? ¿O sus recuerdos le jugaban trucos ahora que había visto lo que tenía?

Vacilante, se acercó a la puerta de ella y apretó el timbre, deteniéndose un poco mansamente mientras esperaba que ella respondiera. Se sintió un poco tímido después de lo que había visto, un poco incómodo. Pero ella no sabía que él lo había visto, ¿cómo lo sabría?

Después de varios largos momentos escuchó el movimiento detrás de la puerta y adoptó su más genuina y educada sonrisa, escuchó el chasquido del pestillo y la puerta se balanceó hacia adentro. La expresión de su cara debió de desaparecer rápidamente, a juzgar por la forma en que su expresión pasó de la curiosidad al desconcierto.

Se quedó allí de pie, con vaqueros y camiseta, enmarcando su delgado cuerpo, con el portátil bajo un brazo. Ebony, sin embargo, estaba de pie en la puerta con nada más que un vestido rosa de seda que había atado a la cintura. Colgaba ligeramente abierto, la línea en V se hundía esencialmente hasta su cintura, permitiéndole ver la cálida piel bronceada de su pecho y de la marina. Sostuvo delicadamente una copa de vino medio vacía en una mano, sus labios, curvados en una sonrisa, un rojo cereza profundo.

“¿Lo has arreglado?…” Preguntó extrañamente después de permitirle mirar fijamente durante varios largos momentos, su voz se afinó con el suave dibujo de un tenue acento tejano.

Nacho le arrancó los ojos de la vista que se le ofrecía, mirando hacia el suelo, su boca se abrió y cerró unas cuantas veces, murmurando su respuesta.

“¿Qué es lo que lamenta?…” preguntó ella, inclinándose ligeramente hacia adelante como para tratar de escucharlo, su bata se deslizó hasta el punto en que casi le reveló su pecho por completo, su larga cabellera dorada cayendo sobre sus hombros.

“Sí, Miss Ebony, señora.” Tartamudeó y se sonrojó ante la estupidez de sus propias palabras, tropezando con ellas en un intento desesperado de presentárselas. Como si fuera un escudo, sostuvo la laptop frente a él, hacia ella.

Su cara se iluminó con una sonrisa excitada y ella se adelantó para quitárselo. Arrancándosela de sus tensos dedos y poniéndola en una mesa justo dentro de la puerta, la copa de vino aún se equilibraba precariamente en su delicado agarre. “¡Muchas gracias! ¿No eres la cosita más dulce?”

Se volvió hacia él y se acercó, inclinándose para abrazarlo con un brazo, él podía sentir el calor de su piel contra su cuerpo, sentía cada curva de su forma a través de la fina seda mientras lo abrazaba, aunque brevemente. Mientras se alejaba, ella lo besó en la mejilla, su atractivo perfume colgando en el aire a su alrededor como un aura de feminidad.

Él la miró fijamente, inmóvil, sin saber qué decir. Ella sonrió y guiñó el ojo, cerrándole la puerta y dejándolo solo en el frío, aunque él sentía demasiado, demasiado calor.

Se apresuró a bajar por el camino de entrada de ella hacia su propia casa, dudando afuera para dejar que el frío calmara el rubor de sus mejillas, composturándose.

Sintiéndose seguro de que no parecía estar fuera de lugar, abrió la puerta y entró, encontró a su madre al otro lado de la habitación, se giró y le miró, pareciendo confundido, y luego le puso una mano en la boca para sofocar una risa muy evidente. “A-ah! Yo… veo que ella apreció sus esfuerzos!”

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Nacho la miró, tratando de actuar relajadamente. “¿Qué quieres decir?”

Dejó escapar una risa y sacudió la cabeza, volviendo a su trabajo. “Nada, cariño. Nada.”

Se mordió el labio para sofocar cualquier respuesta y rápidamente subió a la relativa seguridad de su propia habitación, dejando escapar un suspiro relajado, mirando su teléfono, todavía en su escritorio como si esperara que zumbara. Para su alivio, permaneció en silencio.

El resto de la noche transcurrió sin incidentes, permitiéndole la oportunidad de relajarse y descansar. Para ayudarle con esto, pasó una hora en persona con Verónica, una de sus amigas. Ella parecía un poco apagada, constantemente tratando de esconderse y reprimir pequeñas risas y carcajadas. Se imaginó que ella debía estar viendo algo divertido en YouTube mientras hablaban, pero no estaba seguro.

Eventualmente, aunque se encontró bostezando, con un cansancio que se instaló y le dio sus excusas a Verónica, ella la saludó con la mano, con una brillante y casi burlona sonrisa en sus labios mientras movía la cabeza, riéndose de nuevo mientras colgaba la llamada.

Él extendió sus brazos mientras se dirigía al baño. Al entrar, con la intención de entrar en la ducha se vio en el espejo.

El mismo adolescente delgado lo miró como lo había hecho la noche anterior. Pero en la suave piel de su mejilla había una marca de lápiz labial muy vibrante e increíblemente obvia, de color cereza oscuro y con la forma perfecta de los deliciosos labios de Ebony.

Se miró a sí mismo, humillado y avergonzado, dándose cuenta ahora de lo que su madre y Verónica habían estado riendo. Enrolló un montón de papel higiénico y lo mojó con agua, comenzó a frotar el lápiz labial, pero sólo sirvió para untarlo.

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Mordiéndose el labio concentrado, abrió el armario del baño y hurgó en las botellas hasta que encontró el desmaquillador de su madre y unas bolas de algodón blanco. Había visto a sus amigos usarlos tan a menudo que embarazosamente sabía cómo quitarse el maquillaje. Añadió una gota de líquido cremoso a la bola de algodón y comenzó a limpiarse suavemente la cara.

Una frialdad se extendió por la mejilla que comenzó a arder después de unos momentos, pero para su alivio, el maquillaje estaba empezando a salir. Trabajó en la mancha hasta que finalmente, su piel quedó libre de su lápiz labial, aunque rojo donde había estado frotando.

A pesar de su humillación, no le veía sentido a seguir con ello. Su madre no lo mencionó y por lo que Verónica sabía que había sido un compañero de clase el que había dejado la marca, no sospecharían del puma de al lado. Se preparó para ir a la cama, evitando el contacto con su madre. Al menos esta noche la humillación estaba un poco fresca en su mente.

Se duchó, lavó, secó y se puso los calzoncillos. Tomó un trago de agua fresca y se lavó los dientes antes de ir al reconfortante abrazo de su cama. Apagó la luz y se metió bajo las mantas, finalmente dejando salir un aliento de relajación y sintiendo que el rubor de sus mejillas disminuía. Podía ver el lado divertido de todo esto.

Mientras yacía bajo las mantas se mordió los labios, sus pensamientos se desviaron a la vista de Ebony, en su puerta, que estaba a la vista de él. No una joven y delicada ramita como sus amigos, sino una mujer pechugona y bien formada.

Se mordió el labio y bajó la mano a sus calzoncillos, sintiendo que su mano se envolvía alrededor de su dura polla, sintiendo que palpitaba en sus manos. Cerró los ojos y empezó a trabajar su propio eje, su mente se llenó de pensamientos de ella mientras jugaba consigo mismo.

Se retorció un poco en su cama, moviendo la mano arriba y abajo de su polla mientras pensaba en ella, pensaba en ella desnuda, en ellos juntos, ella ciertamente lo había embelesado. “A-ah… Ebony…” se susurró a sí mismo mientras venía, bastante rápido, ensuciando un calcetín con su pequeña carga mientras se relajaba en las sábanas calientes, tirando el calcetín al suelo y pronto se encontró dormido.

Se despertó por la mañana con otro día bastante normal. Su rutina diaria transcurrió sin incidentes, salvo por una sonrisa de su madre y algunas burlas de Verónica, aunque ella parecía realmente feliz por él, su curiosidad por descubrir quién le había besado era persistente y desvergonzada, pero para su disgusto, él se mantuvo firme en su secreto.

Volvió a casa y encontró a su madre algo avergonzada, sosteniendo un portátil muy familiar delante de ella. “Um… Ebony dijo que cree que borró accidentalmente un montón de fotos importantes mientras las clasificaba y se preguntaba si podría guardarlas. Sonaba muy preocupada…”

Miró fijamente el portátil con incredulidad. No había estado en la casa ni cinco minutos, ni siquiera se había quitado los zapatos. “….Bien.” dijo, tomando el portátil, su voz transmitiendo su molestia y sus frustraciones.

“…Si los recuperas, tal vez te dé otro beso de agradecimiento?” Se burló un poco, tratando de alegrar su espíritu.

Él dejó escapar un pequeño y suave suspiro pero le sonrió. “Eh, sí, tal vez”. Metió el portátil bajo un brazo y se quitó los zapatos a patadas, subiendo las escaleras. Nada de tonterías esta noche. Vería si podía recuperarlos y devolverle el portátil a Ebony en media hora.

Dejó el portátil en el espacio aún despejado de su escritorio y lo abrió, encendiéndolo mientras encendía su propio PC, se sentó en su silla y extendió los brazos por encima de su cabeza con un bostezo, parpadeando unas cuantas veces mientras se relajaba.

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Vio como el portátil se conectaba, complacido de ver su pequeño conjunto de programas de seguridad zumbando en la vida. Su primer puerto de escala fue “Mis fotos” y para su sorpresa, no estaba lleno de fotos de sí misma como él medio esperaba, tal vez medio esperaba, en ese vestido rosa de ella..

Sacudió la cabeza. Probablemente las había borrado. Cerró la carpeta y echó un vistazo al escritorio, la papelera de reciclaje tenía el signo revelador de que había artículos en ella y se encontró poniendo los ojos en blanco. Por supuesto. ¿Dónde más?

Abrió la papelera de reciclaje y sintió que su corazón se saltaba un latido. Estaba lleno de fotos de sí misma. Sin embargo, sin ningún vestido rosa. O, observó, cualquier tipo de ropa.

Con el corazón palpitando en su pecho, seleccionó todos los archivos y pulsó restaurar, buscando a tientas en la alfombrilla del ratón para volver a las fotos, abriendo la primera que encontró.

Estaba tumbada en la presunta cama, con el maquillaje aplicado a la perfección, el pelo peinado, un brazo bajo los pechos levantándolos y presentándolos, a la cámara que sostenía en la otra mano, los labios fruncidos.

Imagen tras imagen, pose tras pose inundó su mente y antes de que se diera cuenta tenía su polla en la mano, mirando entre las imágenes y la puerta mientras se esforzaba con fervor por cada imagen que pasaba. Se estaba acercando, tan cerca. Una foto de sus pechos. Una foto de su culo. Una foto de su polla. Una foto de… ¿Qué? ¿Qué fue eso? Pasó a la foto anterior, su mano se ralentizó.

Tenía una polla. Y mirándola, era casi el doble del tamaño de la suya. Sin mencionar el doble de grueso. El espacio alrededor de su polla era suave y sin pelo, la longitud erguida dominaba la vista de la cámara, aunque la parte inferior de sus pechos y la ropa de cama a los lados confirmaban que era ella, sin fotos de pollas mezcladas con su encantador lote.

No sabía qué pensar o qué hacer. Se mordió el labio, encontrando su polla todavía dura entre sus muslos, la curiosidad le llevó a la siguiente imagen, y luego a la siguiente. Diferentes tomas ahora, diferentes ángulos, algunos mostrándola agarrándola en la base, otros enfocando la punta y una gota de pre que se había formado allí.

Se mordió el labio, su mano en la polla, acercándose, oh tan cerca. ¡Su teléfono zumbaba! El repentino ruido le causó un jadeo de sorpresa, metiendo su dureza de nuevo en sus pantalones y mirando conmocionado hacia la puerta, esperando encontrarla abierta. Dudó, estaba cerrada. Parecía confundido por un momento antes de que sus pensamientos lo alcanzaran, su atención se dirigió a su teléfono.

“Oye, ¿ya has tenido la oportunidad de mirar mi portátil?”

Se sonrojó, y en el momento que pasó cerró el portátil, sintiendo una extraña mezcla de culpa y vergüenza por lo que casi había llegado. No estaba… no lo haría…

“Sí, te lo devolveré en un minuto.”

“¿Te gustó lo que viste?”

Se quedó mirando lo que decía el mensaje. No pudo responder.

“Responde”.

Una vez más, no pudo responder, se congeló en un instante.
“Si quieres ver más, estoy en la puerta de al lado.”

Tenía que estar bromeando.

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Arrastró los pies con ansiedad, mirando su teléfono y su mensaje de texto. Si quieres ver más, estoy justo al lado. Ni siquiera se atrevió a responder al texto y aún así sus pies lo llevaron hasta ella, con el portátil bajo el brazo. Si quiero ver más… ¿Por qué querría ver más de eso?

Metió su teléfono en su bolsillo, esto fue una locura. ¿Qué estaba haciendo? Se giró para irse, dando un par de pasos cortos lejos de la puerta, parando cuando escuchó que se abría detrás de él…

“Bueno, entra…” llegó su voz ahumada, hambrienta.

Se dio la vuelta para disculparse pero se quedó corto, ruborizándose por lo que vio. Volvió a ponerse su bata de seda rosa, la única diferencia con la noche anterior era que estaba desatada en la cintura y mucho más abierta. Corría por el exterior de sus pechos, su voluptuoso busto en plena exhibición, con los pezones oscuros que se endurecían visiblemente con el aire fresco. A medida que sus ojos se deslizaban por su cuerpo maduro, vio en persona su verdadera polla, suave entre sus muslos.

Ella le hizo señas con un dedo y una sonrisa, su hermoso rostro resaltado de nuevo por su impecable maquillaje y ese lápiz labial de cereza que le había causado tantos problemas… Asintió con la cabeza y entró en la guarida de la bestia.

“Sabía que vendrías…” dijo ella suavemente, poniéndose detrás de él y rodeando con sus brazos su cintura de sauce, abrazándolo. Él pudo sentir su aliento en su cuello mientras ella besaba su piel desnuda allí, la hinchazón de sus grandes y cálidos pechos presionando su suave espalda. “Deja ese tonto portátil…”

“Yo-yo sólo quería.. Sólo quería devolver esto … ” Nacho tartamudeó algo débilmente mientras dejaba el portátil en la pequeña mesa justo dentro de la puerta.

Movió sus manos con cautela hacia las de ella, con la intención de quitárselas, pero en vez de eso apretó un poco mientras ella le mordía suavemente el cuello. “A-ah.. Ebony…”

“Mmm… Me encanta cuando dices mi nombre… No puedo esperar a oírte gritarlo…” ella se burló mientras lo instaba a seguir adelante, empujando su polla hinchada en su culo para persuadirlo a seguir adelante, sus caderas completas se balanceaban mientras iba detrás de él, sin darle un momento para reconsiderar a lo que se había entregado y ciertamente sin darle un momento para cambiar de opinión o enloquecer.

Nacho miró a su alrededor, con los ojos muy abiertos y sorprendidos, mientras ella lo conducía al dormitorio, tuvo la oportunidad de mirar a su alrededor, el edredón de la cama estaba doblado en el suelo, dejando una selección de almohadas, el área iluminada por una serie de velas rojas dispuestas en lugares estratégicos alrededor de la habitación.

“Tú… Tú me estabas esperando… ¿Cómo sabías que vendría? ..” preguntó, volviéndose de nuevo para mirarla. Ella estaba de pie en la puerta, las manos en el marco sobre su cabeza, las caderas inclinadas en un ángulo atractivo, su polla semi-dura entre los muslos y levantándose, pulsando suavemente.

“Mmm… ¿Adivinaste?” ella sonrió un poco y se adelantó, empujando su pecho.

Él soltó un jadeo y tropezó hacia atrás, cayendo sobre la cama con un pequeño chirrido sorprendido. Su corazón le martilleaba en el pecho mientras la miraba, caminando hacia él, con su polla asomando delante de ella. “Pero esa no es la pregunta que deberías hacerme, mi querido muchacho…” su voz estaba bordeada por un tono burlón.

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Ella se sentó a horcajadas en su cintura, encima de él, con sus pesadas bolas apoyadas en su ingle mientras su polla apuntaba hacia él, sus dedos se movían hábilmente para empezar a deslizar su camisa por su cuerpo, instando a sus brazos sobre su cabeza para poder levantarla, besando su pecho mientras se revelaba, sus pesados pechos llenos arrastrándose por su cuerpo.

“A-ah! Ebony… Que.. ¿Cuál es la pregunta que debería… debería ooh… preguntar?” dijo él suavemente entre pequeños quejidos y gemidos, mirando hacia abajo y observando como ella besaba su pecho, deteniéndose para pellizcar sus sensibles pezones con sus dientes.

“Mmm…” Le quitó la camisa y la dejó a un lado, inclinándose hacia abajo, con los pechos apretando maravillosamente contra su pecho mientras apretaba sus labios contra los suyos, compartiendo un cálido e íntimo beso, él pudo saborear la dulzura y el vino tinto. “Deberías preguntarme a qué me dedico…” inclinó la cabeza, sus dorados mechones cayeron sobre su cara mientras se inclinaba, metiendo su lengua entre sus labios y dándose un beso más profundo y sensual, presionando con entusiasmo su duro y grueso eje contra su suave y desnudo estómago.

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Él gimió dentro del beso, retorciéndose suavemente contra ella, pero pronto encontró sus brazos bajo su vestido de seda, frotando su espalda, tirando de ella hacia él ligeramente, no pudo evitarlo, ella era intoxicante. Ser tocado, ser besado, tener finalmente a alguien que le deseaba, que le deseaba, era impotente ante ese sentimiento de ser deseado, necesitado. Pero, ¿qué tenía que ver su pregunta con todo esto? Giró la cabeza para romper el beso, jadeando suavemente mientras sentía sus labios en su mandíbula y cuello, sus dientes se burlaban del lóbulo de su oreja.

“¿A qué te dedicas?”, exhaló, sin estar seguro de qué tenía que ver con nada.

Ella se inclinó con una mano, tomando su barbilla entre el pulgar y el índice e inclinó su cabeza para que se viera obligado a mirarla, sus cálidos y honrados ojos mirando su gloriosa mirada esmeralda. “Oh, dulzura… Soy un consultor de IT …”

Observó el juego de emociones a través de su hermoso rostro femenino, la confusión inicial, la negación, luego la hermosa realización de los ojos abiertos. Él abrió la boca, probablemente para expresar su sorpresa, pero ella lo conoció en otro profundo y ansioso beso, asfixiándolo con su afecto desenfrenado.

Su mente era una neblina de sentimientos confusos mientras intentaba deducir todas las implicaciones de lo que ella acababa de revelar, sintiendo su cuerpo presionando contra el suyo, sus manos agarrando sus muñecas y sujetándolas a la cama sobre su cabeza, mostrando su dominio. ¿Todo el asunto de la informática había sido una artimaña? ¿Todo con la intención de llevarlo a la cama? ¿Había hecho todo esto para seducirlo? Él nunca había tenido ni siquiera una chica que lo besara. Y ahora esta hermosa mujer había puesto sus ojos tan plenamente en él, impulsada por la lujuria y la atracción, que apenas se contenía para no dejarse llevar por él.

Ella era única, diferente. Pero lo quería, lo quería como nadie lo había hecho nunca, tal vez nunca lo haga. Él había imaginado que su primera vez sería un asunto embarazoso y borracho con el que uno de sus amigos blancos y flacos se hubiera apiadado de él. Nunca se imaginó que sería con una diosa impresionante y pechugona, y en el extremo receptor nada menos. Pero eso parecía un pequeño precio a pagar si significaba que tenía que experimentar esta intimidad desnuda, estos besos calientes, esta sensación de agitación en su pecho.

Ebony sintió el cambio en su comportamiento, él había estado incierto, ansioso, incluso un poco temeroso y tenso. Pero sintió que él se relajaba en ella, sintió su lengua arremolinarse alrededor de la suya mientras sus suaves y delicadas manos se deslizaban por sus costados y sobre sus caderas, agarrando y apretando su grueso y suave trasero.

Ella jadeó mientras rompía el beso, “¡A-ah! Ooh… Mírate… Tan entusiasmada…” ella sonrió un poco y se sentó, subiendo por su cuerpo para que la punta gruesa de su dura y palpitante polla se presentara ante sus labios. Ella se rió un poco burlándose de él mientras la golpeaba juguetonamente contra sus labios suaves y lujosos, mirando la expresión medio tapada de su preciosa carita. “Mmm… ¿Por qué no me muestras lo entusiasmado que estás…? ¡Ah!”

Ebony había estado bromeando, tratando de que se relajara y no tuviera tanto miedo del arma que empuñaba, no había previsto que él separara sus labios y le metiera la cabeza de su polla en los labios, envolviéndola en la cálida y dulce perfección de su boca.

Se mordió sensualmente todo el labio y se apretó las caderas lentamente, cada movimiento la impulsaba más hacia adelante, para comprobar lo ansioso que estaba él, mientras ella se apretaba lentamente más y más profundamente dentro de su atractiva boca.

Ella lo miró, con los labios separados mientras veía su gruesa polla deslizarse entre sus exuberantes labios, sus ojos cerrados mientras él se concentraba en complacerla, su lengua trabajando alrededor de su punta, prodigando la parte inferior mientras él presionaba más profundamente, suaves gemidos emanados de él mientras ella sensualmente apoyaba sus caderas contra él, su mano alcanzando el bolsillo de su pantalón…

Abrió los ojos al sentir su mano brevemente contra su muslo y vio que ella había sacado su teléfono del bolsillo. Se sonrojó cuando ella lo sostuvo y la pequeña luz de la esquina parpadeó en rojo unas cuantas veces, los lentos movimientos de sus caderas nunca se detuvieron cuando ella se movió para capturar los primeros momentos de él adorando su polla. “Sólo te estoy dando algunas fotos para que te masturbes más tarde, después de que hayas terminado de complacerme, dulzura..”

Se sonrojó un poco y miró a la cámara, al menos ella estaba usando su teléfono para documentar su nuevo talento para chupar pollas y no el suyo propio. Ella no podría usar las imágenes o el material para chantajearlo. Él se amordazó, arqueando su espalda y retorciéndose mientras ella empujaba un poco demasiado profundo.

Cerró los ojos y se concentró en la experiencia de una polla deslizándose dentro y fuera de sus labios, su lengua explorando cada pulgada única con su sensación dura pero suave, disfrutando cada chichón, cresta y vena.

Dejó escapar un sorprendente y pequeño quejido de protesta mientras ella le sacaba la polla de la boca, cogiendo sus gafas y dejándolas con su teléfono y girando sobre su espalda a su lado, con la cabeza apoyada en las almohadas, su bata de seda ancha y revelando, “Sigue adelante..”

Él jadeó suavemente y tragó un exceso de su saliva y de la de ella, asintiendo un poco mientras rodaba sobre su estómago y se arrastraba entre el calor de sus piernas separadas. Ella lo miró, sus ojos oscuros parpadeando a la luz de las velas mientras él se acurrucaba entre sus muslos peludos y desnudos.

Él envolvió sus pequeños dedos alrededor de la base de su palpitante polla, ella no necesitó impulsarlo, él estaba más que dispuesto a lamer la longitud de su eje hasta la punta brillante y resbaladiza y lo llevó al húmedo y caliente abrazo de su exuberante boca.

Inclinó la cabeza hacia atrás contra las almohadas mientras sus manos se deslizaban por las sábanas, agarrándolas y apilándolas entre sus dedos, ya que un placer que no había sentido en años fluía a través de su forma. Un placer más intenso que cualquier trabajo manual o manga de placer que se haya realizado por sí misma. Un verdadero chico genuino, que voluntariamente le chupaba la polla.

Enrollaba sus labios a lo largo de su cuerpo, soltando suaves y ansiosos gemidos con cada movimiento, sus labios se deslizaban por la mitad del cuerpo hasta que la punta se asomaba a la entrada de su atractiva garganta.

Ella giró sus caderas, ansiosa por presionar más profundamente, pero reacia a forzarlo y tal vez a lastimarlo, después de todo, no quería que esto fuera un asunto de una sola vez. Si se salía con la suya, sería una actividad diaria, a la que incluso podría invitar a algunos amigos…

“¿Crees que puedes… Ah… llevarlo a tu garganta?…” preguntó ella, masticando su labio de cereza oscura mientras lo veía engullir su polla, él arqueó su espalda, mirándola con ojos lujuriosos de color esmeralda y se apretó, ella vio como le chupaba la polla hasta la boca, presionando contra la entrada de su garganta, ¡tan cerca!

Él se amordazó y tiró de su boca hacia arriba y de su polla, haciendo un gesto de dolor mientras jadeaba suavemente sacudiendo la cabeza un poco, “N-no sin practicar…” dijo, su voz respiraba, suave y ligera.

No sin practicar… Entonces tendrían que ponerse a trabajar practicando, ¿no? Ella podría acostarlo de espaldas, inclinar su cabeza a un lado y deslizar su polla por su…

“Tal vez podrías follarme, sin embargo… Ya sabes… Si quieres …” siguió.

Su tren de pensamiento descarriló y parpadeó, sorprendida por lo que acababa de oír. Ella lo miró, sus ojos confiados mientras su suave mano de niña le acariciaba su resbaladiza y escupida polla. “…¿Qué?” preguntó, encontrándose de repente con el pie izquierdo. ¿Realmente acababa de…?

Se sonrojó, le había costado toda su fuerza sólo para reunir las palabras una vez. Pero mientras la miraba, su hermosa, aunque madura figura llenó su mente, una diosa de la mujer, a pesar de su palpitante “femineidad”, interesada en él de todas las personas. Después de años de soledad a pesar de su círculo de amistad, esta no era una oportunidad que se atreviera a dejar escapar.

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“Fóllame”. Respiró de nuevo, encontrando más confianza en su creciente desesperación por complacerla.

“¿Dolerá?”, dijo ella, sin tratar de disuadirlo, sólo tratando de asegurarse de que él supiera en qué se estaba metiendo.

Él sonrió, sus labios llenos ligeramente hinchados de su eje de trabajo girando en las esquinas, “Bueno, ¿entonces cógeme suavemente?”

Ahogó una pequeña risa y levantó la mano para acariciar su pelo cuervo y su suave rostro. “Mmm… Tal vez para empezar.. No hay promesas…”

Él empezó a moverse y ella se movió con él, él se deslizó de entre sus muslos y ella se giró para empujarse, sentándose sobre sus rodillas y observándolo, su resbaladiza polla sobresaliendo frente a ella mientras él se quitaba con entusiasmo sus pantalones y calzoncillos, revelando la forma de sus caderas y la atractiva plenitud de su culo, pálido, suave y redondo, casi burbujeante. Ella lo pondría en cuclillas antes de que se diera cuenta.

Agarró una de las muchas almohadas y, sonrojándose, se acostó sobre ella, de modo que apoyó su suave trasero, con la espalda arqueada, todo ello sirvió para realzar el efecto, esta joven adolescente virgen se ofreció a ella sin reservas. Una mujer sólo podía resistirse hasta cierto punto.

Nacho estaba allí tumbado, respirando con fuerza mientras luchaba por relajarse, él quería esto, pero eso no significaba que no estuviera ansioso o nervioso. La oyó moverse sobre la cama, un cajón de madera abriéndose y cerrándose antes de sentir su movimiento, a horcajadas sobre sus muslos desnudos desde atrás, su dura y húmeda polla descansando sobre los globos de sus mejillas, sus grandes pelotas descansando sobre su propio saco, más pequeño.

Ella se agachó con sus manos y tocó la suavidad de las mejillas de su trasero, apretando y jugando con la carne caliente y flexible, incapaz de ayudarse a sí misma mientras jugaba con las mejillas, dándoles una ligera palmada y viendo como la mejilla de la niña rebotaba, el ligero jadeo de su palmada había causado música en sus oídos.

Alejó sus manos y se inclinó hacia atrás, Nacho frunció los labios a la espera, sin estar seguro de lo que vendría después, los ojos cerrados mientras intentaba prepararse mentalmente. Sintió su mano en una de sus mejillas, tirando de ella hacia un lado, separándolo a medias. Chirrió mientras un frío globo de líquido aterrizaba justo en su pequeña estrella.

Se rió un poco y colocó el tubo de lubricante hacia abajo, envolviendo su puño alrededor de su polla y frotándola contra el lubricante y su culo a su vez, extendiéndolo alrededor de la punta de su polla y el lugar donde pronto sería enterrado. “Eso ayudará a que sea más fácil… Será mejor que encuentres otra almohada para morder… Voy a empezar a entrar…”

Probablemente debería haberlo soltado con los dedos primero, pero no podía esperar, eso y tenía miedo de que se echara atrás cuando sintiera que sus dedos le estaban trabajando. Es mejor ir directamente a la diversión.

Ella soltó un suave ronroneo de placer mientras le metía su polla lubricada entre sus gruesas mejillas, mirando como él agarraba otra almohada y, adorablemente, se abrazaba a ella.

Inclinándose hacia atrás, miró hacia su escritorio, guiñando el ojo hacia la diminuta y parpadeante luz roja de una cámara que había escondido en una estantería encima de su PC, escondida entre algunos libros. Ante la posibilidad real de que esta fuera la única oportunidad que tendría con este chico, quiso crear algunos recuerdos que perduraran.

Colocó su mano en la parte baja de su espalda, forzándolo a bajar mientras se agarraba fuerte al medio de su polla, apretándola mientras guiaba la punta del hongo regordete hacia su agujero virgen.

“¡Mmnn!” gimió a través de la almohada que tenía en la boca mientras ella aplicaba más y más presión, no lo suficiente para simplemente romper al chico y forzarlo a entrar, sino lo suficiente para que su pequeño y diminuto agujero tuviera que sucumbir pronto al lubricante, la gravedad y la voluntad de ella.

“Shh hon.. Sólo relájate.. Será mucho más fácil si te relajas…” dijo, su voz pesada de lujuria mientras continuaba presionando, podía sentir que la cabeza empezaba a abrirlo pero él se estaba apretando, resistiendo, y por muy bien que se sintiera ella le dolería aún más.

Ella retrocedió un poco, tratando de incitarlo a relajarse. Él jadeó fuerte en la almohada, su suave espalda comenzó a brillar con el sudor. Podía oír y sentir la urgencia en ella, la necesidad de estar dentro de él, pero al mismo tiempo podía distinguir la preocupación, ella no quería hacerle daño, al contrario, de hecho, quería que esto fuera bueno para él también.

Él estabilizó su respiración y se retorció un poco, calmándose, relajándose, impidiendo que se apretara instintivamente contra el posible invasor. Asintió un poco, tragando.

No pudo evitar sentirse un poco orgullosa de él, trabajando tan duro para cogerla, sin echarse atrás. Ella procedió de nuevo, lenta pero firmemente, sintiendo que su trasero empezaba a aceptarla, a tomarla. Dioses que estaba apretado. Nunca había sentido algo así en todos sus años.

Vio como sus manos se agrupaban en las sábanas de la misma manera que las de ella, aunque no por placer, sino por dolor. Podía ver la incomodidad de la lenta penetración que se acumulaba en su interior, podía sentir su espalda arqueada hacia abajo mientras intentaba alejarse de ella, sus piernas se curvaban para que los talones de sus pies se apoyaran en su trasero. Parecía como si estuviera a punto de retroceder.

Se mordió el labio sintiéndose realmente mal por esto, “Lo siento…” jadeó, y luego sacudió sus caderas hacia adelante. La punta de su polla se hundió en el estrecho abrazo de su pequeño agujero lubricado, el estrecho anillo de su estirado culo se asentó alrededor de la cabeza de su feminidad, sosteniéndolo.

Él gritó en la almohada con dolor mientras una aguda agonía punzante le atravesaba, ¿¡había ella metido su polla entera en él!? Ella había prometido que iría despacio!

Se inclinó, dejando la punta de su polla en el culo retorcido de los chicos, presionó sus suaves pechos en su espalda, su cuerpo curvado sujetando su ligera estructura mientras se tumbaba sobre él, dejando que su culo se aclimatara al ser abierto por su polla.

“Shh, está bien .. Lo siento .. Lo siento mucho… Pero ya se ha acabado… Eso fue lo peor de todo … Mi consejo está dentro de ti … Oh, mierda, se siente tan bien … Te sientes tan bien a mi alrededor…” le susurró al oído entre suaves besos contra su mejilla y lóbulo, dejándole sentir el peso reconfortante de sus pechos contra él.

¿Eso era sólo la punta de su polla? ¿En qué se había metido? Sintió que empezaba a entrar en pánico y se controló, le había dolido, pero el dolor era menor ahora, seguía ahí, pero era más una pulsación sorda que la puñalada que le había atravesado. ¿Quizás tenía razón? Tal vez había sido mejor terminar con esto en un instante que sacar el dolor. Y él la estaba haciendo sentir bien. ¡Estaba complaciendo a una mujer! Seguro que no era exactamente como sus fantasías se habían desarrollado en su mente, pero los gemidos de placer de ella le incitaban, le hacían querer hacerla sentir cada vez mejor. Y él sabía que podía. Todo lo que tenía que hacer era no ceder. No rendirse.

Ella vio el juego de emociones a través de su cara con ansiedad, si él le decía que lo dejara, lo haría, pero aún no lo había hecho, ella vio como el dolor y la irritación jugaban en su cara, unas gotas de lágrimas formándose en las esquinas de sus apretados ojos cerrados, sus perfectos dientes blancos masticando su labio inferior de felpa.

“Sigue adelante…” Susurró, para su alivio y deleite.

Ella permaneció inclinada sobre él, una mano apoyada en su cadera, la otra apoyándola mientras empezaba a empujar lentamente sus caderas hacia adelante. Ella lo apretaba más fácilmente, no había estado mintiendo, eso había sido lo peor, pero ahora él estaba preparado para una nueva gama de sensaciones.

Sintió que empezaba a llenarse y a extenderse como algo completamente nuevo, sentimientos que le bañaban el cuerpo, su pequeño anillo estaba ardiendo mientras luchaba por acomodar la circunferencia de su nueva amante, pero no era insoportable mientras sentía que ella se hundía en él, imposiblemente grande, imposiblemente llena.

“A mitad de camino…” declaró ella, provocando un gemido del chico. Las paredes de su culo se aferraron increíblemente fuerte a la polla de la chica mientras ella la alimentaba, el placer rodaba por su cuerpo en oleadas de felicidad.

El chico hasta ahora sólo había gemido y chirriado de dolor. Ella sabía que esta primera vez sería dura para él, pero quería que fuera buena para él también. Hizo una pausa, la mitad de su longitud enterrada dentro de su nuevo juguete y empezó a sacar su polla hasta que sólo le quedó la punta.

Cuando el enorme miembro invasor empezó a tirar de él, sintió algo que palpitaba bajo la capa de dolor, algo nuevo, apenas podía sentirlo pero estaba ahí. “¡A-ah!”

Sonrió, eso era lo que quería oír. No había sido un pequeño quejido doloroso, había sido una pizca de placer… Empezó a mover las caderas hacia adelante y hacia atrás, empujándolo hacia dentro y hacia fuera, con lentos movimientos giratorios, la forma en que su pequeño y estrecho agujero la abrazaba y parecía succionar su espalda con cada tirón hacia fuera tenía sus ojos en blanco mientras gemía con su voz ahumada en su oído, lo que sólo sirvió para hacerlo más y más ansioso.

Cuando empezó a follar con él a un ritmo lento y amoroso, sus respiraciones coincidían, y cada empujón que hacía era un gemido de necesidad de su garganta, y cada tirón que hacía era un suave trino de placer femenino.

Sus pechos se presionaron en su espalda mientras le hacía el amor, pero por increíble que se sintiera, ella quería más. Empezó a poner más y más presión en sus rocas delanteras, persuadiendo suave pero persistentemente a su pequeño agujero de amor para que se tragara más de su eje necesitado.

“A-ah… estás tan jodidamente apretado… Tan bueno… Estoy ah .. Nunca voy a dejar que … Ah .. Go!” con un jadeo y un último esfuerzo de presión los últimos centímetros de su polla de chica palpitante se hundió en él, su pelvis presionando contra la suave masa de su culo, mientras que finalmente lo llenó. Estaba en el cielo absoluto mientras gemía anhelantemente en su oído.

Él estaba en la felicidad absoluta, el dolor siempre presente era secundario ahora al placer que florecía a través de su cuerpo, sus gemidos, sus movimientos, sus pechos presionados contra su espalda, todo servía para electrificarlo. Su polla palpitaba entre su cuerpo y las almohadas, sus movimientos le hacían rozar su más pequeño pero igual de duro en su sedosa almohada, dejando una sucia mancha de precocidad mientras ella le hacía el amor.

Ella tragó y se empujó a sí misma hasta donde había estado, a horcajadas sobre su cuerpo y mirando hacia abajo a su espalda, desde sus estrechos hombros hasta su delgada cintura y sus magníficas caderas ensanchadas hasta su perfecto culo follable, en lugar de ver su polla acurrucada entre sus mejillas como un perrito caliente en un bollo como lo había hecho antes, ahora todo lo que veía era una pulgada más o menos de su polo, el resto rodeado por su cuerpo caliente y apretado.

Ella puso sus manos en sus mejillas, separándolas mientras amasaba las suaves mejillas bajo sus dedos y miraba, hipnotizada por la vista mientras comenzaba a rodar sus caderas hacia atrás y hacia adelante, al ritmo de un lento latido que sólo ella podía oír, cada movimiento al empujar su aliento hacia afuera en gemidos femeninos de placer mientras finalmente apagaba su lujuria en el objeto de sus deseos.

Él podía jurar que podía sentir cada chichón y vena de su rígida polla mientras se deslizaba dentro y fuera de su joven y tierno cuerpo, reclamándolo como suyo mientras lo despojaba de su virginidad. Gimió abiertamente, sin vergüenza o timidez mientras sentía su cuerpo mecerse, empujado ligeramente hacia adelante con cada movimiento de sus caderas, los sonidos de sus gemidos llenando la habitación.

La miró por encima del hombro, observando sus pechos llenos que se balanceaban con cada movimiento de sus caderas hacia él, le llamó la atención y sus miradas se fijaron en un momento íntimo, sintió el rubor dominando sus mejillas mientras hablaba. Me retracto…”

Ella vaciló, mirándolo. Este chico no sólo lo tomaba, lo vivía, ¿qué clase de anfitriona sería si no se ocupara de las necesidades de sus invitados? Ella tragó y asintió con la cabeza, sonriéndole.

Él giró la cabeza hacia atrás para morder la almohada y sintió sus manos deslizarse sobre su trasero, presionando en la parte baja de su espalda y sujetándolo en su lugar mientras ella se preparaba para aumentar su ritmo, moviendo sus rodillas hacia atrás para darle un mejor agarre y palanca. Él se echó hacia atrás con sus manos, hundiendo las delicadas puntas de los dedos de sus pequeñas manos en la bondad de su trasero, extendiéndolo para ella.

Sin dudarlo, ella empezó a retirar su polla de la adicción que era su culo, sólo para volver a apretarla, y su ritmo empezó a ser lento, pero se aceleró rápidamente.

Antes de que ella se diera cuenta, su lento y gentil hacer el amor era una cosa lejana del pasado. Ella se lo estaba follando ahora, la sinfonía de la habitación cambió de sus anteriores lamentos y pantalones lentos a jadeos y gemidos más acalorados y desesperados, los sonidos de sus cuerpos calientes aplaudiendo mientras se encontraban, una y otra vez, toda su longitud conduciendo hacia él.

Él yacía bajo ella, indefenso a la fuerza de sus empujones y amando cada segundo de ello, su pequeño fruncido en llamas mientras ella lo golpeaba, la cama crujiendo bajo la fuerza de sus continuos empujes, su piel resbalosa de sudor.

“A-ah! ¡Ceniza! Oh, Dios mío, nunca en mis sueños más salvajes imaginé esto… Eres tan jodidamente perfecto…” ella gimió mirándolo, viendo su grueso trasero ondular cada vez que se estrellaba contra él, su agujero ordeñando su polla. Pero ella quería aún más.

Él soltó un gemido de disgusto mientras ella se apartaba de él por completo, su polla sobresaliendo delante de ella, subiendo y bajando mientras la sangre la atravesaba, mirándola por encima del hombro, su hermosa mirada esmeralda mirándola con un claro disgusto, “¿Por qué te has parado?”…

Ebony se ruborizó un poco y se mordió el labio. “…Rueda sobre tu espalda.. Quiero verte…”

También se sonrojó, su expresión se iluminó por la preocupación de que ella pudiera haberse echado atrás por la emoción de lo que vendría. Se puso de espaldas, separando sus muslos para ella como una chica ansiosa.

Ella sonrió mientras se deslizaba entre sus muslos, frotando el largo de su mango resbaladizo contra el largo más pequeño y duro de la verga de Nacho que descansaba contra su estómago. “Me alegra ver que estás disfrutando de esto tanto como yo soy Sugar…”

Su mano se movió hacia abajo para agarrar la raíz de su polla, guiándola una vez más a su agujero de espera y presionándose a sí misma dentro, jadeando mientras se hundía hasta la empuñadura en un largo empujón.

Él envolvió sus piernas alrededor de su cintura, cruzando sus tobillos detrás de ella para sostenerla, moviendo sus manos para acariciar sus lados, ahuecando, pesando y apretando sus pesados pechos con sus manos femeninas. La abrumadora intimidad y la lujuria los impulsó a ambos a seguir adelante por más.

Ella estaba encima de él, con los ojos fijos en los suyos, mientras se apresuraba a retomar lo que había dejado, sin que los duros golpes que dominaban y controlaban las acciones de ambos se fueran acumulando lentamente.

Jadeando, él la miró, su pelo se separó en la cama mientras miraba sus ojos oscuros, observando la lujuria y el hambre, sintiendo que ella lo devoraba de la manera más sexual.

Ella amaba todo de él, esos ruidos de niña, la forma en que su ansiedad virgen se había fundido en la de una joven ninfa adolescente, pero sobre todo amaba sus ojos. La mirada lujuriosa, la brillante esmeralda de las gemas.

Podía sentir que llegaba a su pico, cada nervio de su cuerpo electrificado por el placer de este delicioso chico debajo de ella, su agujero trabajando su gruesa polla, sus pesadas bolas golpeando sus mejillas, sus pechos llenos rebotando con cada empujón y tirón.

“¡A-ah… me voy a correr!”, exclamó mientras sentía que la ola se elevaba dentro de ella. “T-tu.. Deberías…”

Apretó su cintura con las piernas de ella, sus pequeños y delicados brazos la abrazaron por la espalda, arrastrándola hacia abajo en un beso caliente, su polla atrapada entre sus cuerpos, moviéndose, eyaculando. Su propio placer alcanzaba su punto máximo antes que el de ella por la constante presión y la abrumadora lujuria por ella, su semilla esparcida entre sus cuerpos unidos, un pegajoso y caliente lío que los unía.

Ella llegó al unísono, su clímax causando que él involuntariamente apretara y ordeñara su polla, cada chorro de su corrida entre sus cuerpos femeninos únicos emparejados por un pulso mucho más pesado de ella misma en lo profundo de él, llenándolo con su potente corrida de chica caliente.

Ebony jadeó desesperadamente en su beso, con el cuerpo abrumado por el placer al caer sobre él, agarrándolo en su mano, besándolo como si su vida dependiera de ello, su lengua entrando profundamente en su boca mientras su longitud de acero palpitaba y pulsaba, depositando cada gota que tenía dentro de él, donde pertenecía.

Sus piernas se deslizaron de los lados de ella, agotadas, un poco doloridas y completamente satisfechas. Se introdujo en una nueva forma de vida, una que nunca había considerado, llena de amor e intimidad. Una en la que alguien le deseaba.

“W…What now..” exhaló suavemente, inseguro de adónde iban las cosas desde aquí, adónde podían ir, con su polla marchita dentro de él, su propia corrida entre ellos.

Ella soltó una suave risa y se empujó lo suficiente para mirarle a los ojos, su propio brillo pícaro mientras se bañaban en el resplandor del sexo. “Mmm… Tengo una sobrina… que tiene más o menos tu edad… Y soltera… Tal vez debería prestarle mi portátil … “

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